Desliza tus manos por mis brazos
Tus susurros en mis labios
Y olvídate de dar la cuerda al reloj...
Tus susurros en mis labios
Y olvídate de dar la cuerda al reloj...
14 de diciembre de 2013
LOW WHISTLE Records se constituye en 2013 de mano de un grupo de profesionales procedentes de diferentes campos de la producción audiovisual, la radio, la TV y el cine, con el objeto de emprender - por cuenta propia y de manera absolutamente independiente - una carrera en el mundo de la producción discográfica. Escapando del pesimismo constante que reina en el mundo de la música enlatada, LOW WHISTLE Records se propone encontrar un camino intermedio entre el funcionamiento clásico de la industria fonográfica y los nuevos medios digitales. Con una actitud siempre positiva, y entendiendo que el nuevo panorama musical supone en realidad una ventaja a favor del artista, en LOW WHISTLE Records mantenemos una actitud de desarrollo hacia todos los campos de la música, persiguiendo siempre la viabilidad económica real de cada proyecto (para no tener que pasar el día protestando) y su calidad artística (para no tener que pasar el día sufriendo), huyendo de subvenciones y financiaciones externas que jamás han ayudado a la verdadera libertad creadora del músico y haciendo tan solo, por lo tanto, aquellos discos que realmente amamos, por encima de las modas y tendencias de unas radio-fórmulas que consideramos ya obsoletas.

Con prisas llegamos mis compinches musicales y yo a la discoteca madrileña, que hasta ese día no me había dado más que disgustos. Entre fans venidos desde el Reino Unido e Irlanda, seguidores veteranos y gente 'cool', una sutil maniobra por un lateral nos permitió conseguir un sitio estupendo en las primeras filas para ver a Mike Scott desprender su magia a raudales. Y allí salió el escocés, el tipo que maravilló a Dylan con 'The Whole Of The Moon', con su presencia, con su misticismo, con su planta, con su americana, su sombrero, su voz y su guitarra. Desde ese momento hasta que el último aplauso se extinguió no pude cerrar la boca. Los Waterboys no son un grupo cualquiera, son una de esas raras excepciones que te llegan a lo más profundo, que con un acorde consiguen lo que muchos otros no hacen en toda una vida en los escenarios.
Se encargaron de defender ese discurso durante todo el concierto con interpretaciones magistrales. Nos obsequiaron con grandes éxitos como 'A Girl Called Johnny', 'Don't Bang The Drum' o 'Medicine Bow' y con joyas del nuevo box aniversario, incluidas 'I'm So Lonesome I Could Cry' del citado Hank Williams y la dylaniana 'Girl From The North Country', sin olvidarnos, por supuesto, de los grandes clásicos del álbum que da nombre a la gira. Como bien comentaron mis queridísimos acompañantes, tienen algo que nadie tiene y suenan mucho más potentes que cualquier banda actual, incluso de las que llevan tres o cuatro guitarras y que no consiguen ser tan ni rotundos ni tan auténticos. Todo ello lo sentimos en nuestras carnes mientras 'Fisherman's Blues', 'Will We No Be Lovers' o 'Sweet Thing' sonaban aún mejor que en uno de esos discos que permanecerán por siempre entre los más brillantes de la historia.