JOHN MAYALL, A SPECIAL LIFE
Me he criado con la música de John Mayall sonando
constantemente, mi primer instrumento fue una harmónica, antes incluso que la
flauta dulce del colegio, los solos de Eric Clapton, Peter Green y Mick Taylor
han llenado mi cabeza y anegado mi corazón por completo desde que era un crio,
siempre me he sentido a gusto conviviendo con vinilos de T-Bone Walker, Freddy
King, JB Lenoir, Robert Johnson o BB King, escuchando lo que sólo ellos saben
decir y sintiendo lo que sólo ellos expresan… El amor que siento por el blues
se remonta más allá de lo que alcanzo a recordar y John y sus Bluesbreakers
fueron los artífices de ello. Por eso, entrar en el Teatro Lara y encontrarme a
ese mito justo a mi lado, vendiendo sus propios discos, acercarme, comprarle ‘A
Special Life’, su último trabajo, darle la mano emocionado, balbucear un
‘Gracias por mostrarme el blues’, verle sonreír y contestar algo así como ‘Oh,
me alegro de oír eso, gracias por venir’, fue algo que nunca olvidaré, una de
esas experiencias que te marcan como si fueras ganado.
Muchos pensábamos que a sus ochenta años, el padrino
blanco del blues se subiría a un escenario para cumplir, sin dejar de ser tan
correcto como se espera de una figura como él pero sin excesos… Y entonces…
One, two, three, four… Pam, a la mierda mis pronósticos, a la mierda la idea de
vieja gloria que tenían algunos, a la mierda todo, ¡este tío es dinamita! El
cuarteto de Mayall nos iba a dar el mejor espectáculo de blues que puedes
encontrarte. Y, ¡qué cuarteto! Virtuosismo, clase y sentimiento para dar y
tomar. Greg Rzab es el mejor bajista que he visto en mucho, mucho tiempo, no es
de extrañar que haya tocado y girado con leyendas como Buddy Guy, Jimmy Page,
Govn’t Mule, los Allman Brothers, Jeff Beck o el mismísimo Eric Clapton, su
solo de bajo fue totalmente sobrehumano y, ciertamente, hubiese agradecido un
buen babero. A la batería, desde Chicago, el señor Jay Davenport, padre ese
mismo día, un batería con clase, con talento, contundente y con gusto que nos
maravilló a todos, nada que ver con esos aporreadores de tambores que abundan
hoy como malas yerbas. A las seis cuerdas, Rocky Athas cerraba el cuarteto
liderado por el propio Mayal, apodado Texas Tornado y con varios discos en
solitario a sus espaldas, el guitarrista estadounidense nos deleitó con la angelical
voz de su Gibson Les Paul y esa forma de tocar que, por momentos, te
transportaba a la edad dorada de los Bluesbreakers.
Aunque todo el concierto fue soberbio, a partir de ‘All
Your Love’ del mítico Beano álbum la banda se calentó de verdad. Solos
perfectos, arreglos excepcionales y un buen rollo encima del escenario digno de
mención. Mayall ha declarado en varias ocasiones que la banda actual es la
mejor con la que ha estado y que no se imagina un grupo mejor con el que salir
a la carretera y, sinceramente, me lo creo. Lo demostraron con creces, pusieron
el blues encima de la mesa para que nos diésemos un festín, rematado, cómo no,
por un ‘Room To Move’ espectacular como postre de la casa y que nos puso en pie
a mí, a mi padre, a mi compañero y amigo de primera fila, a las señoras y a los
viejos bluesmen, porque la edad en el blues carece de importancia, es una
música eterna porque eterna es su alma, y si no díganselo a los ochenta añazos
que lleva consigo el mítico músico británico. Bailaba, reía, soplaba su
harmónica, blandía su guitarra y tocaba su teclado, como antaño, como en los
videos, como en los vinilos. Su voz sonó segura, sin tener nada que envidiar a la
de hace 30 años. Este hombre va a morir entre blues, porque no hay otra manera,
porque el blues, como una fiel mujer, nunca te abandona, mientras sientas cada
nota, mientras entiendas que es mucho más que doce compases.
A mis diecinueve años, ha sido la primera vez que he
podido ver a John Mayall y sólo le pido a Dios que no sea la última.
Pablo A. Martín Grande
Madrid, 5 de Marzo de 2014
Todas las fotografías fueron tomadas el 4 de marzo de 2014 en la ciudad de Madrid por Pablo A. Martín y José A. Martín y el cartel se ha tomado de la web oficial del organizador.
All the love I miss loving, all the kiss I miss kissing
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Before I met you baby, never knew what I was missing...
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